LA PROSPERIDAD y las Constelaciones Familiares

Las personas deseamos tener prosperidad en nuestras vidas, en su más amplio sentido de la palabra, es decir, darnos permiso para sentir alegría por vivir y prosperar en cualquiera de las áreas de su vida que se hayan bloqueadas.

La prosperidad es la consecuencia de un “buen dar” y un “buen tomar”.

En la relación con los demás damos lo que tenemos y tomamos lo que nos falta y a través de este intercambio en el dar y el tomar, nos enriquecemos y crecemos como personas.

Inicialmente quien da, está en una posición superior, ya que se siente en el derecho de pedir y el que toma se siente en deuda con el otro. Sólo cuando devolvemos algo más de lo que hemos recibido, se mantiene el intercambio. Pero si devolvemos de manera exacta lo mismo que hemos recibido, como no se deben nada, ni están en deuda, la relación se acaba. Por eso, por amor al otro le acabamos devolviendo lo que hemos recibido y algo más.

El que sólo toma, acaba siendo como un niño y el que sólo da, acaba siendo como un padre o una madre (superior, libre) que niega la relación de igualdad con los demás. Este tipo de relación se complementa, pero no es satisfactoria.

Cuanto más profundizamos en el intercambio entre el dar y el tomar, nos sentimos menos libres y más vinculados a la otra persona, pero así también, cada vez recibimos más. Quien quiere sentirse libre huye del intercambio y da lo menos posible, se siente libre, pero también recibe poco, y por tanto tiene poca prosperidad.

Existe una regla básica que consiste en dar sólo lo que el otro esté dispuesto a devolver y no querer más de lo que el otro nos puede o quiere dar. De esta forma no presionamos para que los demás cubran nuestras necesidades. Si la persona con la que nos relacionamos nos devuelve poco o algo que en realidad no necesitamos o no deseamos, o bien nos conformamos o bien buscamos a alguien más compatible con nuestras necesidades.

Así como existe las Ordenes en el Amor en las Constelaciones Familiares, también existen Ordenes de la Abundancia.

Los órdenes de la abundancia, son entendimientos provenientes de los órdenes del amor de Bert Hellinger, que llevan a la persona a estar alineada con la abundancia económica en paz con los demás aspectos de su vida, como lo son la salud y el amor. Estos órdenes son:

1.- Asentir a todo como es y agradecer por ello, aunque existan personas y situaciones difíciles. 

La abundancia es la respuesta del universo, del sistema familiar y del espíritu al que está al servicio de la vida, agradeciéndola como es, con la muerte y con el sufrimiento también. Nuestras vidas forman parte de grandes movimientos de compensación y de reconciliación. Es a lo que tenemos que asentir. Es importante no esperar a que la gratitud “nazca” para expresarla, a veces es necesario empezar diciendo en voz alta “gracias” para hacer crecer la semilla de la gratitud. Agradecer, aunque no entendamos en el momento, asentir, no es aceptar, es respetar la situación que se presenta. Si agradecemos desde la consciencia del amor y de entender que todo es por un bien mayor, te permite estar empoderado y soltar la victima.

2.- Tener equilibrio del tomar y el dar, comenzamos tomando la vida que nos regalaron nuestros padres, tal como es, al precio que a ellos les costó y al precio que a nosotros nos cuesta. Tomar todo como es, tomar a todas las personas como son, formar parte del movimiento de la compensación de la vida, equilibrando el dar y tomar.

El dinero que recibimos es la compensación a nuestro buen dar.

El buen dar empieza con los padres Tomar a los padres, tal como son, con lo bueno y lo difícil, te llevará a contactar con el éxito y el dinero, además de promover en ti la realización profesional. En la madre, durante el embarazo, nos desarrollamos en un ambiente de abundancia, que veces no somos capaces de aprovechar. cuando «tomamos» a nuestros padres, o sea, cuando aceptamos recibir incondicionalmente todo lo que nos dieron, necesitamos devolver, por agradecimiento, pero a los padres no les podemos devolver lo mucho que nos han dado, por lo que instintivamente nos giramos hacia los demás, pareja, trabajo, y a ellos damos lo que tomamos de los padres. Esto es el buen dar. Y el entorno nos lo compensa y agradece con la abundancia.

La única relación donde no podemos alcanzar ningún equilibrio entre dar y tomar, es en la relación con los padres, los padres dan y el hijo toma. Y el hijo puede pasar a sus hijos lo que recibió y dar a sus padres las gracias por lo que le han dado. Sin embargo, cuando el hijo en lugar de recibir de sus padres se coloca en la posición de dar, con respeto a ellos, no estará respetando el orden correcto y se castigará no teniendo prosperidad en su vida.

El hijo que no toma a sus padres, no puede pasar mucho a los demás, permanece estancado en la etapa de niño(a) y no puede desarrollarse como adulto. Es decir, si exige a sus padres que sean perfectos y le den en todo momento lo que necesitan, permanecen en un estado infantil. Gracias a que nuestros padres no nos lo dan todo, crecemos y progresamos porque buscamos fuera lo que nos falta. La persona que lo tiene todo no necesita a los demás, ¡ya está completo!

  • Tomar a la madre es contactar con el éxito y el dinero.
  • Tomar al padre nos abre a la fuerza de la realización profesional
  • Tomar a ambos a la vez permite que el éxito profesional fluya en nuestras vidas. Y este éxito está unido a la prosperidad económica.
  • Tomar sólo un poco a los padres tiene como consecuencia no ser capaz de dar mucho a los demás, y por lo tanto la respuesta del universo será también pobre, mezquina.
  • Tomar a todos como son significa tomar a todos los excluidos, rechazados, perpetradores y despreciados, de las dos ramas, que los conozcamos o no.
  • Tomar a todos como son significa también querer a la gente difícil de nuestra propia vida, a los perpetradores económicos, a los prepotentes, a los tiburones y usureros, etc. y agradecerles ser como son.
  1. Y el último orden de la abundancia dice «respetar al anterior».

La prosperidad consiste en, primero, llenarnos tomando con humildad y agradecimiento lo que nos dieron nuestros padres y sistema familiar y, segundo, dar al entorno lo que hemos tomado y tomar lo que nos falta. La respuesta del entorno a este “buen dar” y “buen tomar” es la Prosperidad.

Resumiendo, nuestra abundancia está ligada a nuestra capacidad de amor incondicional y agradecimiento incondicional también. Se traducirá en nuestras vidas, primero por nuestro amor y respeto a la madre y a todas las mujeres de nuestro sistema familiar, y en segundo lugar por nuestro amor a los difíciles, rechazados, prepotentes, violentos y otras personas moralmente «incorrectas ».

Ese amor tiene su reflejo en nuestra capacidad para decir «gracias por ser como eres» a cualquier ser humano.

El dinero viene de la madre.

En la madre, durante los primeros nueve meses de nuestra vida, hemos conocido la abundancia de la naturaleza y su imperfección. Al tomar conscientemente a nuestra madre, reanudamos el fluir de la abundancia en nuestra vida.

En la pareja, observamos que la abundancia depende de la actitud de la mujer. Si la mujer respeta a su marido, el marido tendrá éxito y prosperidad.

Para las personas solteras, éxito y prosperidad dependen de cómo han tomado a su propia madre.

El dinero, es energía y puede no estar disponible por diferentes motivos:

  • Asumir deudas familiares que no nos corresponde llevar, por no haberlas causado.
  • No permitirse prosperar por fidelidad a una familia en la que no hubo prosperidad económica en el pasado.
  • No poder tomar al padre o madre biológicos.
  • Representar a una pareja anterior de la generación de los padres, abuelos, bisabuelos, etc… hace que se busque el fracaso.
  • Estar “sin energía “.
  • No honrar al país de origen, ya que es sinónimo de no poder tomar y honrar a la madre y a los antepasados. La mujer devuelve a su familia lo que ha recibido generando familia, es decir, teniendo descendencia y el hombre generando trabajo allí donde se ha criado. Cuando alguien emigra, el rechazo al país de acogida, lleva al fracaso. En este caso es importante decir al país de origen: “dejo contigo la pobreza y la falta de prosperidad…” y honrar y respetar al país de acogida.
  • Culpa propia no asumida.
  • Conflictos emocionales.
  • No se quiere conseguir, por creencias erróneas. Ejemplos: el dinero me va a convertir en alguien “superficial”, alejará de mí a las personas honestas…Son creencias que rechazan la prosperidad económica.

En conclusión, la prosperidad es la consecuencia de tomar la vida con gratitud y pasar, con generosidad, a las generaciones futuras y a nuestro entorno lo que hemos recibido. Nuestro papel en nuestra familia consiste en: compensar con felicidad y prosperidad, realizarnos tomando la vida tal cual se presenta, disfrutar de lo que nos ha tocado vivir y transmitir todo lo que hemos recibido a las generaciones futuras.

Aspectos importantes a trabajar en consulta:

  • Darse permiso para tener prosperidad
  • Sanar la relación con el entorno
  • Liberarse de creencias que conducen al fracaso
  • Equilibrar el dar y el tomar
  • Mejorar la relación con el dinero
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