Comprendiendo el Perdón

Para entrar en esta expedición un poco mas consciente de todo el trabajo que vamos a compartir, quisiera hablarte del Perdón, así le damos un poco de contexto.
Hablemos del Perdón

El perdón es la elección de ver la luz de la lámpara y no la pantalla
Gerald Jampolsky
Cuando cambias la forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambian”,
 Gisela Hengl

Hay mucho sobre el Perdón. Algunas ideas que quizás están bajo la lupa de la creencias religiosas y personales, de la culpa, otras más bajo la luz de la responsabilidad y el de poder entender que aquello que nos ha pasado es lo que era necesario vivir.
El perdón es un proceso complejo y emocional. La complejidad viene dada a la intensidad de la herida que la persona sienta que tiene. De acuerdo al daño que sienta haber recibido.  Y emocional, porque es lo que llevamos a cuestas; es como un gran morral muy pesado que nos impide avanzar en la vida, donde cada vez que recordamos la herida la volvemos a vivir.
Me encanta este concepto, tomado del libro PERDONAR de Robin Carsarjian, El perdón supone aceptar de verdad nuestro propio merecimiento como seres humanos, entender que los errores son oportunidades para crecer, tomar consciencia y desarrollar la compasión y comprender que la magnitud del amor por nosotros mismos y por los demás es el pegamento que mantiene unido el universo.
El perdón no es un conjunto de comportamientos, sino una actitud.
Es importante indicar que “perdonar” no significa dejarlo pasar, u olvidar, callar.
El papa Juan Pablo VI, perdono a su agresor, sin embargo, eso no hizo que lo dejara en libertad, el que comete el error debe tener la penalización de acuerdo a las normas y las leyes ya sean sociales o universales.
Lo importante destacar es que el verdadero perdón aporta paz interior, considerando que es el paso necesario para ir avanzando en esa relación, a pesar de lo vivido; tanto si es íntima, como del ámbito laboral o vecinal. Es ese afecto y deseo por la relación lo que puede darnos la suficiente fuerza para perdonar. Además, el perdón y la situación misma que ha generado el proceso, son a su vez vivencias válidas para el aprendizaje; podemos emplearlos para preguntarnos: ¿Qué sacamos de esto? Para que he decidido vivir esta situación, Que aprendizaje trae esta situación, etc.
Si de las situaciones vividas no sacamos el mejor aprendizaje, porque simplemente no lo vemos o sentimos, seguimos acarreando ese dolor, que en la medida que encaje sus raíces, se va convirtiendo en ese mounstro que en las noches sale del closet y no nos deja dormir. El resentimiento, la culpa, el rencor, tienen varias formas, colores y nombres. Tú decides en que lo conviertes.
Perdonar no significa que ya no es importante el daño sufrido, perdonar está muy ligado a la aceptación, aceptar lo sucedido es entender que es un episodio doloroso de nuestra vida, y que depende de nosotros como deseamos que siga transcurriendo los días venideros. Aceptando damos un gran paso hacia el perdón.
El perdón no implica olvidar lo que ha pasado. El olvido es un proceso involuntario que se irá dando, o no, en el tiempo. Solamente implica el cambio de conductas destructivas a positivas hacia ti mismo, ya que, al perdonar, dejas de llenarte de emociones que lo único que hacen es dañarte, ya sea físico, emocional, o mentalmente.
Hay ideas erróneas asociadas con el perdón. Tú puedes perdonar, pero no implica que olvides lo sucedido, solo es que cuando recuerdes lo que paso, ya no te hace daño, ya lo puedes contar como si fuera una película que viste hace tiempo, pero emocionalmente no tiene efecto sobre ti.
El perdón no trata tampoco supone obligatoriamente levantar la pena al ofensor y que no sufra las consecuencias de sus actos. Para que se dé la reconciliación es preciso que el ofensor realice una restitución del daño que ha causado, si es posible, o cumpla la pena que la sociedad le imponga
Perdonar no es síntoma de debilidad, porque no se trata de dar permiso al otro para que vuelva a hacer daño, sino que se puede perdonar cuidando de que no nos hagan daño de nuevo y si eso implica poner camino de por medio, pues hay que hacerlo. Lo más importante es preservar tu vida, tu dignidad, tu Ser.
Para las constelaciones Familiares, el dar y el recibir debe tener en equilibrio. Si se recibe una ofensa es importante la venganza, lo que si es que la misma no debe ser del mismo tamaño del daño recibido porque se crea una ruptura que con el tiempo no se puede sanar, pero si la persona que recibe la ofensa logra sacar su emoción de una manera terapéutica, asistida, es mucho lo que logra y la acumulación de lo resentido no crece.
Para la Metagenealogía de acuerdo a Alejandro Jodorosky, es importante hacer la confrontación, para liberar el daño que se haya sufrido.
Entonces, veamos que no es el perdón, y que es el perdón, te parece
Que no es el PERDÓN

  • Perdonar no es justificar comportamientos negativos sean propios o ajenos, el maltrato, la violencia, la agresión, la traición y la deshonestidad son solo algunos de los comportamientos que pueden ser inaceptables,
  • No quiere decir que apruebes o defiendas la conducta que te ha causado daño. No excluye el que tomes decisiones o medidas para cambiar la situación o proteger tus derechos
  • Perdonar no es hacer como si nada paso, si paso y hubo la herida, hay que mirar la herida, lo importante es no quedarte pegado en la necesidad de venganza por el daño sufrido
  • Perdonar no es hacer como si todo está bien, como si nada ha pasado. A veces hay situaciones familiares

El proceso de perdonar
Cuando perdonar
Si el daño que se ha recibido trasciende el hecho emocional de sentirse injustamente tratado y lo único que se va a conseguir del otro es una compensación emocional, el perdón está plenamente indicado. También, cuando la búsqueda de la reparación se ha convertido en el centro de la vida del ofendido o interfiere con el seguimiento de otros valores, el perdón le permitirá poner distancia emocional para tener en cuenta todos los valores que está dejando de atender.
Hay que tener en cuenta que no se trata de ponerse en riesgo de que el daño se pueda volver a repetir.
Primera etapa: análisis y reconocimiento del daño sufrido
El proceso comienza en la fase de análisis de lo ocurrido, incluyendo en ella el reconocimiento del daño que se ha recibido. Es preciso reconocer que se ha recibido un daño que duele, y aceptar ese dolor. Se hace de forma lo más objetiva posible, lo que va a permitir un distanciamiento emocional y los primeros pasos para entender las motivaciones del ofensor; lo que constituye un comienzo para construir una cierta empatía hacia el otro que está en la base del perdón. También han de analizarse con detalle las circunstancias que han influido para llevarle a hacernos daño, porque una atribución externa, inestable y específica del daño contribuye al perdón (Hall y Fincham, 2006) frente a la atribución interna, estable y global que lo dificulta.

Segunda etapa: elegir la opción de perdonar
El perdón para la víctima es una buena opción en cualquier caso. La metáfora del anzuelo que sugiere Steven Hayes, indica de forma clara cómo el no perdonar a alguien nos coloca en una situación permanente de sufrimiento y puede ayudar en este proceso:
Quien nos ha hecho daño nos ha clavado en un anzuelo que nos atraviesa las entrañas haciéndonos sentir un gran dolor. Queremos darle lo que se merece, tenemos ganas de hacerle sentir lo mismo y meterle a él en el mismo anzuelo, en un acto de justicia, que sufra lo mismo que nosotros. Si nos esforzamos en clavarle a él en el anzuelo, lo haremos teniendo muy presente el daño que nos ha hecho y cómo duele estar en el anzuelo donde él nos ha metido. Mientras lo metemos, o lo intentamos, nos quedaremos dentro del anzuelo. Si consiguiéramos meterle en el anzuelo, lo tendríamos entre nosotros y la punta, por lo que para salir nosotros tendremos que sacarle a él antes.
Si salimos del anzuelo, tendremos cuidado de no estar muy cerca de él porque nos puede volver a meter en el anzuelo y si alguna vez nos juntamos, tiene que ser con la confianza de que no nos va a volver a hacer daño.
Pero no es la opción de no sufrir lo que justifica una elección, sino una opción basada en los valores de la persona (Hayes y otros, 1999). Hay que tener en cuenta que se trata de valores como los define la terapia de aceptación y compromiso, es decir, como consecuencias deseadas a muy largo plazo, y no solamente como valores morales o éticos. Cuando hemos dejado a un lado esos valores para centrarnos en la venganza y se le hemos dedicado tiempo y recursos, pueden estar afectadas otras áreas de nuestra vida. Es en los valores afectados por la concentración en vengarnos en los que tenemos que encontrar los motivos para elegir perdonar.

Tercera etapa: aceptación del sufrimiento y de la rabia
El perdón no supone que se rechacen y esté mal tener sentimientos de rabia, de ira o deseos de venganza, aunque a algunos pueda parecerles que el perdón lo implica (Wade y otros, 2008). El problema no está en tener esos sentimientos o pensamientos, sino en actuar dejándose llevar por ellos en contra de los valores e intereses más importantes en ese momento (Hayes y otros, 1999). La propuesta de la terapia de aceptación y compromiso consiste en abrirse a sentir el sufrimiento, la rabia, la depresión y cualquier pensamiento, sentimiento, sensación o emoción que surja asociado al daño recibido, sin ninguna defensa; mientras nuestra acción sigue el compromiso con los valores que en ese momento sean más relevantes (Hayes y otros, 2004).
Si se ha elegido la opción del perdón, para llevarlo a cabo es preciso aceptar, en el sentido expuesto, los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. La aceptación es un proceso que finalmente lleva al cambio; pero hay que tener en cuenta que su objetivo no es la extinción del sufrimiento, sino el compromiso con los valores y el fortalecimiento de la acción comprometida con ellos (véase por ejemplo, García Higuera, 2007).

Cuarta etapa: establecer estrategias para autoprotegerse
El perdón no implica la aceptación incondicional del peligro de que ocurra de nuevo el ataque. En el análisis de lo ocurrido hay que incluir también la consideración de cómo los comportamientos de la víctima que han podido permitir o favorecer la ofensa (Case, 2005). Analizando lo que ha ocurrido, la víctima se puede dar cuenta de cuáles eran los indicios que indicaban el peligro, lo que le dará más posibilidades de evitarlo en el futuro.

Quinta etapa: una expresión explícita de perdón
La expresión explícita del perdón es un paso importante, aunque algunos pacientes puedan pensar que es solamente simbólico y vacío de contenido. Se pueden articular muchos ritos o maneras hacerlo. Esta acción explícita no es el final del proceso de perdón, sino la oficialización del inicio. Hay que tener en cuenta que es preciso volver a repetir el proceso siempre que sea necesario, ya que el ofendido no está libre de que le aparezcan de nuevo los, pensamientos, emociones, sensaciones y sentimientos asociados a la ofensa. Cada vez que surjan de nuevo los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones asociados a la ofensa, se tienen que repetir los pasos que sean necesarios.

BENEFICIOS DEL PERDÓN
Perdonar, nos regala beneficios físicos, emocionales, psicológicos

  1. Alivio del estrés.La falta de perdón genera la liberación de sustancias químicas proinflamatorias y mediadoras de estrés orgánicos.
  2. Mejora la salud y cuida tu corazón.hay estudios que señalan de manera consistente que el perdón hace que las personas se sientan mejor, y mejoren su salud física, especialmente en el ámbito cardiovascular.
  3. Alivio de la depresión y la ansiedad.Un secreto a voces entre psicólogos y psiquiatras es que varios trastornos de salud mental, entre los cuales se cuentan la ansiedad y la depresión, pueden ser desencadenados o agravados por rencores y falta de perdón.
  4. Darse una oportunidad de ser feliz.El rencor hace que vivamos con amargura, mientras que el perdón nos libera de la pesada carga de odio. Estudios realizados indican que las personas que perdonan manifiestan sentirse más felices y realizadas.
  5. Vivir en paz.El perdón restaura los vínculos entre las personas y hace posible que podamos vivir en armonía, sin rencores ni reproches en nuestras relaciones.
  6. Dormir tranquilo.Uno de los peores efectos del rencor es, en muchos casos, el insomnio. Si tienes resentimiento, y eso está permanente en tus pensamientos, es posible que no puedas dormir tranquilo
  7. Sanar las heridas.Muchas personas que hacen su camino en el perdón, han manifestado que han podido sanar las heridas que por mucho tiempo habían tenido y que no los dejaban avanzar para abrirse a nuevas relaciones.
  8. Mejore su rendimiento y autoestima.Perdonar puede hacerle más productivo y confiado. Hay estudios que determinan que niños que habían recibido terapia de perdón mostraban un mejor rendimiento escolar y su autoestima se incrementaba
  9. Enfrentar mejor los conflictos.Cuando la persona entiende que el perdón es más para sí mismo, abre su campo emocional hacia un todo, permitiéndose enfrentar los conflictos con menos carga emocional, creando un puente con el otro a fin de buscar soluciones a la situación vivida.
  10. Volver a amar y confiar.Cuando perdonas te permites restaurar las relaciones de una forma más sana, basada en lazos de confianza a largo plazo.

Es importante que entiendas que para nuestro inconsciente el tiempo, no existe, lo real o lo imaginario es igual. Para el cerebro todo ocurre en el momento presente, por eso es que cada vez que recuerdas el daño vuelves a vivirlo emocionalmente.
Lo que buscamos con este reto es que puedas ir cambiando esa forma de vivir la emoción, que puedas darte la oportunidad de cambiar ese momento.
Vamos a utilizar técnicas de P.N.L., de visualización, donde podrás en la medida que te comprometas con el trabajo, logres deslastrarte de lo que te impide avanzar, que puedas ir con menos carga emocionales en la vida. Pero todo dependerá de tu compromiso. Mi compromiso contigo, será orientarte, tú decides hasta donde quieres llegar.

 

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