EL ÁRBOL GENEALÓGICO

El árbol genealógico es a la vez nuestra mayor trampa y nuestro tesoro más preciado. Trampa que lleva a traicionarnos a nosotros mismos por quedarnos apegados fielmente a contratos inconscientes. Tesoro que nos engendra y nos da la posibilidad de vivir desarrollando la conciencia. Marianne Coste

Trabajamos con un organismo vivo. El árbol genealógico no es un fósil enterrado, vive y se transforma constantemente con cada nueva generación y es por esto por lo que no utilizamos una técnica que serviría para la fabricación en serie. La psicogenealogía de Jodorowsky plantea una forma de trabajo artística.
Los condicionamientos emocionales y de conducta grabados por nuestro linaje en nuestro inconsciente personal, el yo más desconocido y misterioso, determinan nuestra postura frente a la vida y conducen nuestros actos irremediablemente a repeticiones de patrones dolorosos en distinto ámbitos personales, de los que difícilmente podemos escapar. El análisis psicogenealógico de nuestro propio árbol, nos devela las causas originales que desencadenaron esos patrones. Su visión y comprensión ya de por si resulta sanadora pero podemos dar un paso más hacia la superación de esas hirientes rutinas que nos privan de vivir en su plenitud y conciencia. En toda consulta, es importante tener claro cuál es el tema que quiere trabajar el consultante, sin esto no es posible la misma, ya que hay que tener una idea de lo que se quiere trabajar. En la psicogenealogia, este tema se convierte en la finalidad de la vida del consultante.

FINALIDAD, LA TRAMPA SAGRADA

“¿Cuál es su finalidad en la vida?”.

A lo que este respondió: “No vengo a tener una conversación filosófica. Vengo a que usted me cure de esta incesante transpiración” El anciano insistió: “Si usted no tiene una finalidad en la vida, no lo puedo curar”…
Esta es la primera pregunta que también nos hará un “arbolista” antes de construir nuestro árbol genealógico. Es la clave de todo, la trampa sagrada que se esconde en nuestra vida, responderla es como encender una luz que permite ver lo que nos faltó en la misma raíz de nuestro árbol genealógico. Ahí están nuestras limitaciones, lo que nos da miedo, lo que se nos prohíbe. Hay muchas formas de hacer esa pregunta, lo importe es ubicar al consultante en su estado ideal, para poder identificar cual es la Trampa que el Árbol nos tiene oculto.

¿Qué es lo que quieres hacer con tu vida?
¿Cuál es tu finalidad?
¿En qué te puedo ayudar?
¿Qué es lo que todavía no has conseguido?
¿Hacia dónde vas?
¿Cuál es tu horizonte ideal?
¿Qué tres deseos le pedirías a una Hada?
¿Qué harías si te hicieses invisible durante 24 horas?

Aquello que responde el consultante nos señala las prohibiciones de su árbol genealógico…

Las trampas del Árbol

No siempre se tiene la respuesta al borde de los labios, a veces el mismo hecho de no haber sido deseados o tenidos en cuenta en nuestra infancia, puede hacernos carecer de finalidad en la vida de adultos. Para los que les cuesta muchísimo conectar con su finalidad y verbalizarla, se le recomienda que durante siete días vaya a comprar su pastel preferido y se lo coma tranquilo. Se despertará el placer, la parte creativa. Luego vendrá la finalidad. Se nos ocurren tres poderosas razones por las que uno debe “parar el reloj de arena”, sentarse y plantearse de una vez cuál es su finalidad:

  1. Cuando sabemos lo que queremos de verdad, y eso que queremos no lo estamos logrando de momento, de pronto descubrimos como por arte de magia que hay algo que nos lo impide: es “la trampa del árbol”.
  • Si queremos ser felices, nuestro árbol quiere que suframos.
  • Si queremos ser artistas, nuestro árbol nos está prohibiendo la creatividad
  • Si queremos amar, nuestro árbol nos limita las emociones.
  • Si queremos ser libres, nuestro árbol nos quiere esclavos.

A través de la psicogenealogia, podemos mirar para sanarnos y sanar el árbol para que esa finalidad no tenga impedimentos para ser alcanzada

  1. Verbalizar una finalidad es comenzar a caminar hacia ella. Nos parece que es como hacerle un pedido al Universo, es lanzar un mensaje, una oración… Ahí uno empieza a llamar al cambio, cuando declara su intención.
  2. Mostrar nuestra finalidad nos sitúa en lo que somos. El árbol nos da una misión loca, una identidad falsa, un no ser lo que somos en realidad. Cuando nos atrevemos a sacar al exterior lo que deseamos alcanzar, empezamos a ser felices, a estar más sanos, o lo que es lo mismo, empezamos a SER.

Es importante apuntar que la finalidad debe ser formulada de la forma más concreta posible, no abstracta. Como diría Marianne Costa, “si pides al hada una finalidad borrosa, te va a dar una finalidad borrosa”.

En palabras de Jodorowsky, “todos hemos nacido de un hombre y una mujer. En cualquier estado que estés, el universo quiere que te realices. La vida tiene la finalidad que tú decidas. Para poder realizarnos, debemos conocer los acuerdos del inconsciente familiar que nos lo impiden”.

“No hay viento favorable para el que no sabe dónde va”.

Séneca

Podemos acceder a la información de nuestra familia, a fin de poder identificar que es aquello que nos tiene atrapado y cuáles son los tesoros ocultos que es importante develar.

ANÁLISIS DEL ÁRBOL, PREGUNTAS POR ESTRATOS

En la medida que sepas de ti, sabras de tus ancestros. A veces nos quedamos con la interrogante de que no sabemos nada de nuestros padres, abuelos ni mucho menos bisabuelos, pero resulta que quizas viendo bien nuestra vida, podemos encontrar muchas respuestas.

Para comenzar tu camino para el análisis de tu árbol genealógico es importante que respondas las siguientes preguntas:

 

  1. ¿Cuál es mi finalidad en la vida? Hay miles de posibles respuestas, desde conseguir un buen trabajo hasta conocer el funcionamiento del Universo. Es una pregunta fundamental, que debemos responder con valentía. Entendiendo por finalidad el objetivo que nos marcamos en estos momentos, que puede cambiar con el transcurso del tiempo.
  2. ¿Fui un hijo deseado? Pregunta difícil, pretendemos no saberlo, incluso mirar en otra dirección. Resulta doloroso no ser esperado ni deseado. Tal vez nuestra madre intentó abortarnos, o incluso puede que seamos el fruto de una violación. Sea como sea, debemos conocer la respuesta…
  3. ¿Me querían del sexo que soy? Si soy el segundo hermano y antes había un chico, con toda probabilidad mis padres deseaban una niña. O bien, hay cuatro hermanas y de repente viene el niño, que será sin duda “el deseado”.

Los padres mienten de forma inconsciente respecto a esta pregunta, dicen alguna obviedad como: ¡lo importante es que venga bien! Pero sus actos posteriores los delatan cuando empiezan a regalar balones de fútbol a esa tercera hija “consecutiva”…

  1. ¿Por quién o por qué eligieron mi nombre? Me llamo Antonio, como mi padre y mi abuelo. O por el contrario, soy chica y me pusieron el nombre de una antigua novia de mi padre. Lo ideal es tener un nombre que nunca haya sido usado en nuestro árbol genealógico, algo que nos concederá mayores márgenes de libertad.
  2. ¿La fecha y hora de mi nacimiento, cuál es? ¿Se asemeja a otra fecha importante para mi familia? Esas “casualidades” o sincronicidades: He nacido el mismo día que mi abuelo materno, o llegué al mundo el día del aniversario de la muerte de una de mis abuelas.
  3. ¿Cómo fue mi embarazo y mi parto? ¿Sencillo, o rodeado de todo tipo de complicaciones? Nací a los siete meses, antes de estar completamente formado o a los diez, con la sensación de que me retuvieron en contra de mi voluntad.
  4. ¿Nací por cesárea?, ¿Mi madre murió con el parto?… ¿Me dieron de mamar? ¿Cuánto tiempo?. Cualquier situación que se dé por defecto o por exceso es un “abuso”. No tuve la experiencia de tomar leche materna, o la tomé hasta los cinco años.
  5. ¿Ocurrieron acontecimientos importantes en mi infancia? ¿Cómo es y ha sido mi salud? Somos como esponjas que absorbemos las emociones de ese periodo de nuestra vida. ¿Se separaron nuestros padres cuando éramos unos niños? ¿Cambiaron de país? ¿Les afectó una guerra? ¿Un accidente los dejó marcados?
    -Nuestra salud es de hierro. O tal vez, durante los primeros cuatro años de mi vida sufrí de amigdalitis… Me rompí tres veces el mismo brazo
  6. ¿De qué personas recibí cuidados, afecto y educación en mi infancia? ¿Qué mascotas hubo en casa? Es posible que nuestros padres estuvieran poco y la que nos atendía era nuestra abuela materna. O sencillamente nuestra hermana mayor, 10 años mayor que nosotros, era la que nos vigilaba. Las mascotas: pájaros, gatos, perros, etc.
  7. ¿Qué lugar ocupo en la hermandad? El octavo, o soy hijo único y tengo todo el espacio y la atención de mis padres.
  8. ¿Cuáles son los nombres de mis hermanos (incluidos abortos y fallecidos) y las fechas de nacimientos de cada uno de ellos? Observemos si llevamos el nombre de un hermano muerto antes de nuestro nacimiento, si remplazamos a un muerto. O nuestra fecha de nacimiento coincide con la de ese aborto traumático de nuestra madre… Incluso si nacimos el día de su aniversario de boda
  9. ¿Cómo era la convivencia con mis hermanos mientras viví con ellos? ¿Cómo es en la actualidad? Rivalidad absoluta y continuas peleas por el espacio, o de cooperación y fluidez. Puede que en la actualidad la relación con nuestros hermanos sea cálida y de cooperación o alejada y distante en todos los sentidos.
  10. ¿Hubo alguno de ellos que acaparó más atención qué los demás? ¿Por qué? La respuesta siempre estuvo frente a nuestros ojos, tal vez no nos atrevíamos a mirarla. Se paga un precio por ser el preferido.
  11. ¿Qué es de ellos en la actualidad? ¿Tienen pareja e hijos? ¿A qué se dedican? ¿Cómo es la salud de mis hermanos? Pregunta fundamental para entender el tema del territorio, del espacio, del ego corporal o material.

No me resisto a añadir que somos moldeados por los deseos de nuestro árbol genealógico. Cuando observamos a una persona estamos viendo su árbol genealógico al completo. Es posible que el linaje materno tenga más influencia que el paterno, pero en cualquier caso, somos como una moneda con dos caras sobre las que quedan las huellas de los dos linajes.

NUESTROS PADRES.

La genealogía es una cadena de repeticiones, debemos averiguar las influencias de nuestros abuelos sobre sus hijos (nuestros padres) Ya sabemos que con los nombres se deslizan contratos inconscientes, muchas veces heredados de nuestros ancestros. Repetir nombres es una sutil forma de repetir destinos…

LOS ABUELOS

La historia de nuestra abuela materna, es una parte importante del linaje materno. Esa historia que le tocó vivir afectó directamente a nuestra madre y a sus hermanos (nuestros tíos). En ocasiones se repite el nombre de un hermano fallecido de nuestra abuela, esta vez como hijo suyo. Observemos también la hermandad de nuestra abuela y el lugar que ella ocupa, recordando que no es lo mismo ser la última de cinco hermanos (la abuela-niña) que la mayor de la hermandad.

LOS BISABUELOS

El estrato de los bisabuelos es casi siempre el más desconocido, sin embargo es fundamental llegar a él, por su relación directa con nuestras creencias, nuestras ideas locas, nuestras limitaciones intelectuales. ¿Nos hemos parado a pensar alguna vez de que forma veían nuestros ocho bisabuelos la vida? Cualquier dato de este estrato es útil para conocernos mejor, y sobre las probables lagunas que existan, edificaremos con la imaginación, castillos de historias que sirvan para sanarnos.

Tomado de la pag plano sin fin

Una forma muy hermosa de sanar, de poder transcender, de conectarnos para seguir en la vida.

Lo mas importante que nos han legado todas estas personas maravillosas, fue LA VIDA.

Asi que adelante, toma uina respiracion y comienzxa a llenar todos los cuestionarios.

Si consideras que requieres alguna ayuda adicional, estoy para servirte

Soy Mercedes Navas RL

Coach Sistemico Integral

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